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jueves, 16 de febrero de 2017

"Tengo 23 años y cincuenta mil pesetas y estoy solo en el mundo"

¡Átame!
1989
Director: Pedro Almodóvar
Duración 111 Minutos

 



Esta película la habré visto, ¿Cuándo?, ¿en 1996?, tal vez, o un poco después. El tema es que yo en esa época era una adolescente cabeza hueca que no entendía o apreciaba nada. Y de repente, navegando en Netflix me vuelvo a topar "¡Átame!". Y aparte de este film, me pongo a pensar en todas aquellas cosas sensacionales que ví en esos tiempos, y cómo me urge verlas de nuevo para apreciarlas a niveles más profundos.


Con la dirección de un muy joven Pedro Almodóvar, protagonizada por una flamante Victoria Abril, y un joven e hiper apuesto Antonio Banderas, aderezada con la banda sonora de nada más y nada menos que de Ennio Morriconne, ¡Átame! es una película definitiva que debe ser vista por todos.


Marina (Victoria Abril). Es una actriz de segunda clase, de películas porno y que quiere subir de categoría a protagonizar muy malas películas de terror. Ricky (Antonio Banderas), es un hombre joven huérfano, con una larga historia de orfanatos, reformatorios y finalmente una institución mental, donde habita y trabaja como cerrajero. 
Ya que es cerrajero, escapa a la ciudad y conoce a Marina y a partir de ahí, ella se convierte en su centro y su obsesión.

Una vez dictaminada su sanidad en la institución mental, va en pos de Marina, para declararle su amor y ofrecerle ser el hombre que será un buen marido y padre de sus hijos. Obviamente, eso no es tan simple y no le queda otra alternativa que raptarla hasta que ella se enamore de él.

En el proceso del rapto, ella tiene una gran aversión hacia él, con justa razón, pero, poco a poco, queda seducida por la vulnerabilidad de Ricky, lo que la hace bajar la guardia y generar un muy severo y profundo síndrome de Estocolmo. Lo que la llevará a enamorarse de él.



La historia, aunque parezca exagerada, es un reflejo de cómo las personas, pasamos por diferentes etapas que nos llevan al enamoramiento, a veces de gente que no tiene nada que ver con nosotros. No necesitamos secuestrar ni ser secuestrados físicamente para ser conquistados y atados.

Con escenas exquisitas, Almodóvar nos guía por ese proceso de conquista, en el que la mente es vulnerable al entorno. Bien dicen por ahí, que tarde o temprano o en algún momento, nos ha gustado "la mala vida".

Dos almas perdidas, una secuestradora y la otra secuestrada, se mezclan y se enamoran. A todos nos ha pasado, sólo que sin mordazas físicas sino invisibles.




Áltamente recomendable, sobre todo si la última vez que la viste eras adolescente y no tenías idea de nada en la vida, no sabías apreciar el arte ni tenías sentido de la exquisitez de una excelente dirección cinematográfica y de una soberbia banda sonora.



Gabriela Amezcua
Febrero 2017





 

jueves, 6 de octubre de 2016

"Una hija casada es casi una desconocida".


Cuentos de Tokio
(Tokyo Monogatari)
1953
Director Yasujiro Osu
Duración 136 mins





Hoy quiero hablar de cine, y de esas películas que uno ve, y que no quiere olvidar. Hoy nos toca hablar de esta maravillosa película llamada "Cuentos de Tokio" o "Historias de Tokio".

Resulta que en esas casualidades de la vida, mi Tesorín y yo fuimos al cine y Cinemex estaba ofreciendo el festival de cine Japonés, es una lástima que me haya perdido todo el festival, pero una fortuna haber visto al menos esta película.

Promocionada como una película clásica, Cuentos de Tokio es un referente importante en el cine japonés de la posguerra.

Centrada en la provincia japonesa, una pareja de ancianos, decide ir de visita a la gran ciudad, Tokio, a visitar a sus hijos, quienes se han desarrollado y han hecho sus vidas allá.

La película es una travesía lenta pero deleitable, sin altibajos, pero con momentos, aunque cadenciosos, en muchas ocasiones son ampliamente emotivos. Y es a través de la banda sonora, que somos transportados a esos sentimientos, a esas añoranzas.

El director Yasujiro Osu, retrata la manera en la que los japoneses son, por decirlo, a su manera, serios, fríos, pero con una emotividad que se asoma a través de pequeños gestos o palabras. Nos muestra, sin ser tan obvio, cómo se contienen tantos pensamientos, sentimientos y amor en el corazón de un pueblo y una raza que es recatada, sobria y contenida.

Situada en el contexto del Japón de la posguerra, con heridas aún abiertas y sangrantes, "Cuentos de Tokio", retrata una familia común y corriente, y cómo en su cotidianeidad dejan al descubierto las intenciones de su corazón.

Desde luego los que estamos familiarizados con el anime y los doramas japoneses, conocemos bien ese sentido moral impregnado en cada historia, "Cuentos de Tokio" no es la excepción, nos inspira, nos hace ver nuestra propia vida. Acaso porque los japoneses llevan tanto tiempo observándose a sí mismos, que conocen a la perfección el corazón y la mente que habita en cada persona.

Al final de la película no pude contener mis lágrimas, tocó fibras profundas, me hizo meditar en mi familia, mis padres, mi abuela, en mis amigos. En cómo al dar por hecho lo que tenemos, no estamos preparados para el día en que todo termine.

¡Súper recomendación!. La pueden encontrar en youtube subtitulada, por si desean verla.


Gabriela Amezcua 2016 

jueves, 7 de abril de 2016

"Elige una carrera, una familia.." A veinte años de Trainspotting






2016, es ese año raro que nos da la impresión de que fue hace apenas diez años que eran los noventas. ¡Pero No! fueron hace 20 años y la edad le pegó a Trainspotting.

Basada en la obra original de Irvine Welsh con el mismo nombre, Trainspotting fue la película pesada de mi juventud.

Resulta que Cinemex que es muy entusiasta de pasar clásicos en la pantalla grande, nos trajo Trainspotting conmemorando veinte años de su lanzamiento. Decidí ir a la función en miércoles a las 10 de la noche.

Hace veinte años yo era una adolescente, no me fijaba en detalles sólo en lo obvio. Lo primero que me salta a la vista es la impresionante dirección de Danny Boyle, sobre esta historia de jóvenes escoceses de clase trabajadora, que símplemente no encuentran sentido en luchar y vivir las aspiraciones propias de su nivel socio económico, la casa, el auto, la familia, los pasatiempos, etc, todo sucediendo en el escenario gris de Edimburgo. El enfoque es más depresivo, y lleno de desánimo ya que, existía la inconformidad mas no la motivación, sólo existían las ganas de olvidar.


Muchos detalles de la película no habían sido notados por mí hasta que crecí un poco en cultura y edad. Por ejemplo, no tenía idea de cómo comprender los diálogos de Sick Boy (Jonny Lee Miller) sobre las películas de James Bond protagonizadas por Sean Connery, ahora que las he visto y conozco esas películas, puedo comprender un poco mejor, y vamos, hace veinte años no contábamos con google para enterarnos.

Esta fue la primera película que ví de Ewan McGregor, y veinte años después sigue siendo la que más me gusta de él, creo que en ninguna película ha vuelto a ser tan atrevido, real, y crudo como lo fue en esta.

Ver Trainspotting fue viajar a los noventas, a la época en la que no se nos abría aún el mundo con el internet, a ese tiempo en el que la vida era esa que sucedía en nuestro entorno y lo que pasaba en la televisión. Nuestros vicios actuales son distintos, somos esclavos de las redes sociales y seguimos sin caminar al aire libre, tal como lo propone Tommy (Kevin McKidd) en la película.

Trainspotting es una joya de lo cruda que es la falta de sentido, lo honesto que es reconocer que todo eso que nos hace levantarnos por las mañanas no es más que una inercia, que en el fondo nada tiene trascendencia, y sin embargo, aspiramos a todo eso para no volvernos locos.

Antes no lo entendía así, tal vez lo sentía, cuando era jovencita tenía ese mismo sentimiento de vacío, de no saber para qué demonios es todo eso. Me sentía como Mark Renton (Ewan McGregor), rodeada por los muertos que están vivos, como cualquier adolescente creo yo, sólo que a mí sí se me cerraba el mundo, más viviendo en un pueblo como Cancún.

¿Será que todos pasamos por esto?, o ¿Todos tenemos claro que nuestra vida se resume a las cosas que por inercia debemos tener según nuestro contexto socio económico.

Trainspotting, más allá de ser una película de adicción a las drogas, es un testimonio de la época, de esas edades de juventud e inconformidad, de esa rebeldía de seguir la línea trazada por la sociedad.

Hace veinte años no sabía hablar inglés, veinte años después, sigo sin entenderle al acento imposible de Francis Begbie (Robert Carlyle), y me sigo tapando los ojos en las escenas violentas, me sigue conmoviendo la muerte de la bebita, lo insulso e ingenuo que a veces es Spud y me pilla más la gravedad de que Renton tuviera relaciones con Diane (Kelly McDonald) siendo ella tan joven.

Y el soundtrack exquisito, que nos quedó como legado, que al día de hoy es uno de los favoritos en mi iPod. Una mezcla deliciosa de Iggy Pop, Lou Reed y música electrónica europea. Un soundtrack que abraza la nostalgia y a la vez la añoranza por el futuro.

Trainspotting es la película de nuestra juventud, que aunque no nos drogábamos nos sentimos totalmente identificados con ella.




Gabriela Amezcua 2016

sábado, 26 de febrero de 2011

ASPECTOS A CONSIDERAR ANTES DE VER BLACK SWAN


Como todos, había escuchado toda clase de impresiones sobre la película Black Swan (Cisne Negro), y por lo general, uno siempre pregunta a los conocidos que ya gastaron en el cine si valió la pena verla.

Hubo toda clase de comentarios, todos coincidían en que es una buena película cinematográficamente hablando, algunos me dijeron que era una película "oscura", otros que era demasiado estresante, otros de plano se alegraban de no haber impulsado a sus hijas en la carrera del ballet, algunos condenaron la obsesión por la perfección que tiene la protagonista en relación al baile, otros me dijeron que se trataba del mundo de las envidias y las presiones externas, etc. Sin embargo no hubo ni una sola persona que me haya descrito la esencia, el verdadero mensaje de la película... ni una sola persona.

La tuve que ver yo, y mi conclusión dista muchísimo de las opiniones que he escuchado. Talvez, porque en niveles sumamente personales, me identifiqué con la historia.

Por eso me tomo el atrevimiento de ennumerar los aspectos a considerar antes de ver Black Swan:

1. No es una película de Ballet. Si, tal cual, olvídenlo, la película no se trata del ballet. Si bien la historia gira alrededor de eso, digamos que es sólo un recurso "terrenal" para retratar el mensaje, para poder hacer tangible la pesadilla que vive internamente la protagonista. (Pudo ser ballet, gimnasia, salto de garrocha, piano, modelaje, artes marciales, etc) Por favor, no se espanten y se abstengan de meter a sus hijos a practicar ésta disciplina por demás bella y noble.

2. Si son de los que cantan con los pajarillos del bosque todas las mañanas y brincan y saltan en las praderas sin siquiera pararse a analizar sus pensamientos, sentimientos y actos... ABSTENGANSE, no le van a entender (o más bien le van a entender mal) y van a andar dando malas opiniones de ésta obra maestra de película a gente que tal vez sí pueda comprender el sentido.

3. Si tuvieron un dia tenso, ABSTENGANSE. La película tiene la capacidad de apoderarse de tu psiquis, y si no has tenido un dia sereno, puede ponerte un poco incómod@

4. Si son prejuiciosos, tienden a rasgarse las vestiduras por todo y se escandalizan cuando ven un tobillo descubierto... lo mismo, le van a mal entender, se van a sentir ofendidos y no la van a disfrutar y van a sentir que mal gastaron su dinero.

5. Si creen que películas como The Wall, Clockwork Orange, Trainspotting, Pulp Fiction, etc son perturbadoras y les da dolor de cabeza y ganas de taparse los ojos en una que otra escena, háganse el favor de abstenerse.

Ahora bien, aclarados los puntos anteriores, ahora sí quiero dar mi impresión sobre Black Swan:

Es un tratado claro, rudo y directo sobre las inhibiciones humanas, esos demonios interiores que nos frenan de vivir la vida plenamente y la lucha campal sin tregua, cruda y sumamente violenta por la emancipación y la libertad internas.

Magistralmente, retrata la fealdad de una vida que en algún momento en el camino se vio obligada a cumplir expectativas ajenas. La protagonista es una jóven talentosa, dedicada y con infinito potencial, pero es un cúmulo de inseguridades alimentadas por sus propios candados internos.

Hija única de madre soltera, viviendo bajo el ojo siempre atento y avizor de la madre, no puede hacer un sólo movimiento sin que ésta la vigile, la analice, viviendo con sigilo para evitarle disgustos a su diligente madre que la ama con locura y la cuida como una muñequita frágil que al menor signo de dolor o sufrimiento cae en descontrol.

Mientras la hija está bajo el yugo materno, justo donde la madre desea que esté, su relación fluye en aparente armonía, pero en el momento en que la chica decide romper eso, vivir la vida, sin cubrir las invisibles y calladas expectativas de perfección que la madre le exige, sin sentirse responsable por las emociones de ésta ante el hecho de que ella pueda equivocarse, sufrir, tener un orgasmo, llorar, embriagarse, maldecir, es en el preciso instante en que su relación familiar cae en conflicto.

Cuando se vive en una situación de ese tipo, muchos hijos cargan con las expectativas de perfección de los padres, los miedos al fracaso, los miedos al sufrimiento y hasta las deudas económicas son transmitidos por vía casi intravenosa cuando la relación es así de estrecha, es un sentimiento callado, real, invisible, innombrable, que daña fibras ultra sensibles si acaso se hace una referencia del mismo, pero es totalmente real.

La supuesta obsesión por la perfección de la protagonista no tiene nada que ver con el ballet, ni con su carrera de bailarina, sino por ese lastre espantoso que es llevar a cuestas las garras opresoras de la desesperación maternal, y aunque la madre no le exigía nada abiertamente, en silencio lo hacía, la forzaba, la presionaba, perdía su centro si su pequeño retoño se le ocurría hacer algo distinto a lo que ella esperaba.


Mucha gente vive eso a diario, muchos hijos prefieren darle por su lado a sus padres para que éstos no caigan en descontrol o decepción y a su vez, viven contenidos, atrapados, con una carga enorme a cuestas, porque la madre los ve como suyos propios y con la obsesión de que deben ser como ella espera, tal cual títeres, que al primer signo de autonomía provocan que la relación caiga en conflicto por la desesperación de una madre que pierde el control sobre ese objeto a través del cual ella vive su vida.

Y no se mal entienda, el amor de la madre es innegable, pero sus métodos son dañinos, porque no vive su vida, sino la vive a través de su hija, y le es más fácil exigirle a la muchacha que sea lo que ella no fue, privándola de tomar en sus manos el sagrado derecho divino del albedrío y tener la posibilidad de equivocarse, destruírse o triunfar y crecer. No quiero contarles el final, pero les puedo decir que la protagonista lucha con todas sus fuerzas para eliminar a ese inhibidor interno, para poder florecer, alzar las alas como un cisne, sí, y ser libre cueste lo que cueste.

Me recordó mucho a la película de The Wall de Pink Floyd, en la que la madre del protagonista funge de la misma manera y la historia misma se refiere a la relación con la madre como un muro que le inhibe y le lleva a vivir situaciones indeseables en su vida, porque en las relaciones de madre e hij@ únic@, el uno se siente tan responsable del otro de maneras profundas, y al final, después del juicio, caen los muros y se respira la libertad. 

El terror y desesperación del cautiverio sicológico que vive la protagonista es magistralmente retratado, con las escenas correctas, la luz, la fotografía, los colores, en ocasiones se me antojaba un poco a aquella escena de Trainspotting donde Mark Renton tiene un "Cold Turkey" que es cuando su cuerpo y mente resienten la falta de la heroína y ve visiones horrendas de su propia realidad. Esa manera de reflejar con imágenes un sentimiento tan interno, tan indescifrable, tan pavoroso hace de Black Swan una obra de arte en todos los niveles

Así que por favor, vean Black Swan preparados para ver lo que es vivir una vida reprimida, llevando a cuestas las cargas pesadas de alguien más sobre los hombros, no se trata del ballet, ni de las envidias, ni la competencia, sino de la lucha frontal, a muerte contra los verdaderos enemigos que siempre somos nosotros mismos.

Les recomiendo ampliamente que vayan a verla con ésta idea en mente, para que no necesiten ser hijos únicos de madre soltera como lo soy yo, puedan comprender el mensaje, y ver lo que es luchar para conseguir la ansiada LIBERTAD aunque tengamos que mantener una batalla contra nuestro propio yo y morir si es necesario en la lucha.



Gabriela Amezcua 2011

En Pocas Palabras...