miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Besar Sapos o No Besar Sapos?... ¡Esa es la cuestión!



Pareciera que éste es el tema del día a día de toda mujer soltera. Una marabunta de gente nos dice "Hay que besar sapos para encontrar al Príncipe Azul", pero, ¿Realmente debemos besarlos?

Conocemos muy bien la historia, aquella doncella que es convencida por un persistente sapo que al momento de ser besado habría de convertirse en príncipe azul. En términos más contemporáneos, y por qué no, realistas, muchas mujeres van por la vida creyendo que besando la mayor cantidad de sapos podrá obtener a aquel que se convertirá en príncipe.

A mis treinta años cumplidos y después de una ajetreada década de dar tumbos en cuestión de amores, me pregunto: ¿Es acaso tan necesario besar sapos a diestra y siniestra?

Cada día me convenzo de que no es necesario, es más, es erróneo. Cualquiera que me conoce sabe de mi alergia a las uniones eternas, y no porque no crea en ellas, sino porque no creo estar lista sicológicamente para enrolarme en semejante empresa (aunque ese es otro tema). Sin embargo, no puedo dejar de notar que para muchas mujeres se ha vuelto un caos su vida sentimental.

Para lograr obtener las cosas claras en nuestra cabeza, antes que nada hagámonos unas preguntas, e invito a mujeres de cualquier edad a hacérselas:

¿Qué es lo que quiero realmente?

Ya se, nada fácil de contestar, es más, creo que muy pocos seres humanos en ésta vida podrían contestarla sin tapujos, pero hagamos una inocente prueba. Les puedo apostar que muchas mujeres con prestancia contestarán: Guapo, Rico y Romántico, ¡vamos!, esas son respuestas bastante genéricas, no olvidemos que vivimos en un mundo real, donde la gente tiene defectos, traumas, y un mundo extraño en su cabeza.

Creo que para definir qué es lo que queremos debemos tener en claro qué es lo que somos, (¿ah verdad?), otro cuestionamiento escabroso, pero no tengamos miedo, demos un brinco a nuestro interior.

 
¿Quien Soy?
Hay muchos caminos para la autodescripción, pero para hacer una pequeña demostración, citaremos lo más sencillo: nuestra realidad material. Ésta engloba el nivel socio económico, grado de estudios, costumbres, tradiciones y maneras de conducirnos en cuanto a urbanidad se refiere.

En base a simple observación he notado que las parejas exitosas y felices por lo general son de los mismos niveles socios económicos y culturales. ¿Qué quiero decir?, que hay que rodearnos de gente como nosotros, ese sueño guajiro telenovelero en el que el hombre rescata a Rosa Salvaje o a María la del Barrio es totalmente falso o bastante difícil de darse en la vida real.

Los hombres con dinero querrán relacionarse (seriamente) con mujeres de su mismo nivel social y cultural, poco o nada les interesa rescatar a diamantes en bruto del arrabal. Por favor seamos coherentes. Asimismo, una mujer con dinero querrá que su hombre esté a la par de ella, porque al final del día no le parecerá tan maravillosa idea mantenerlo (Sí, ciertamente hay miles de casos de esos, todos resultando en tragedias)

Muy bien, ya aclaramos un poco el camino, ahora lo que sigue:

Creencias, Tradiciones y Religión

Sí, ya lo se, los temas prohibidos, Fútbol y Religión, pero al final del dia qué importante es que sepamos quién es quién en cuanto a temas de éste tipo se refieren, porque precisamente eso es lo que determina la personalidad de cada persona.

Todo mundo tiene amistades con las que comparte, ya sea una creencia, una tradición o una religión, siendo así, ¿Porqué debería ser diferente con una pareja?, no, no lo es.

A pesar de que el fuego de la pasión sea arrollador y que el romanticismo fluya por las venas, si el hombre quiere evitar comer cerdo porque es judío, evitar el café porque es mormón o pasar horas enteras en la iglesia los domingos en vez de ir a pasear, lo ideal es que la mujer comparta éstos ritos y no que los adopte, sino que ya sean parte de ella (obviamente y visceversa). Existen casos en las que la mujer se mimetiza con los deseos del hombre, pero no es el caso, es alta traición dejar de ser uno mismo, o también el caso erróneo de muchas que dicen “tolerar” o “aceptar ” y sí lo hacen, porque ella come matzah mientras él come pan leudado y poder decir que tolera que su hombre no comparta sus costumbres, pero, ¿No creen que sería mejor que ambos compartieran ese rito y crecieran juntos de esa manera?
Otro ejemplo es el de una persona atea y una creyente, o el caso que se da con alguien extranjero, otras costumbres, creencias y entorno, y sí, tus hijos podrán nacer con ojos azules, pero tu marido alemán o inglés se comportará a la usanza flemática de la gente de su tierra y tú con todo tu ímpetu latino terminarás añorando un mexicano que baile salsa como en las fiestas de tu vecindad (O según sea el caso)

Ahora bien, ya que hicimos éste clavado a nuestro interior nos damos cuenta que no es necesario besar a nadie aún para llegar a la conclusión de lo que debemos buscar ¿O sí?

Muchas veces el factor sociedad nos envuelve y nos dora la píldora con el cuento de que “hay que divertirse”, “consíguete un amigo con derecho”, “Besa sapos y de ahí va a salir el bueno”. Nada, no hay nada de eso, una persona que sabe lo que quiere, lo crea en su mente, lo busca en el mundo (por medio de la observación) y el universo se confabula para ponérselo enfrente.

Ahora bien, sigamos formando al hombre de “nuestros sueños”. El primer paso es que los hombres no son personajes de Disney ni de Televisa, son seres humanos que son y resuelven en base a cómo han sido educados. Siendo así, no permitamos que nadie nos diga que buscamos imposibles, porque nuestras exigencias no deben ser descabelladas sino coherentes, debemos establecer parámetros, siempre basados en nuestra realidad social y humana:


DESCABELLADO
Quiero un millonario, me saque de pobre y me herede sus millones

COHERENTE
Quiero un hombre trabajador, responsable, con la capacidad de sostenerse y conciencia moral para ser responsable de un hogar, familia e hijos





DESCABELLADO
"Que sea guapo como Brad Pitt"

COHERENTE
"Que sea aseado, que cuide su cuerpo, que se bañe, que sepa verse y vestirse de manera atractiva, no importa si la ropa no es de marca, es una persona preocupada por verse agradable a la vista de los demás. Como dicen por ahí, “no hay gente fea, sino gente desaliñada” (Esto es un ejemplo, habrá gente que le gusten los tatuajes, el pelo, etc, en fin, la genética y la estética son tan ricas y diversas que hay gustos para todos)


DESCABELLADO
"Que sea romántico, detallista, atento, servicial, un bombón"

COHERENTE
Mujeres, hagámonos el gran favor de quitarnos eso de la cabeza, los hombres pueden ser sensibles, considerados y bien educados, pero no son mujeres. Ellos funcionan totalmente diferente a nosotras, muchas de esas atenciones son socorridas en el momento de la conquista o el noviazgo, no digo que no haya hombres que después de treinta años de matrimonio sigan llevándole flores a su mujer, pero seamos conscientes de que es humanamente imposible para ellos tener ese comportamiento todos y cada uno de los días de su vida. A su parecer, un hombre no te demuestra su amor con flores, sino con mantenerte a ti y a los hijos de ambos, con cuidar de ti cuando estás enferma y busca la manera de que te cures, los hombres son prácticos por naturaleza y ellos asumen que son los actos trascendentales los que realmente valen. ¡Seamos realistas por el amor de Dios!



Existen otras tantas decenas de incoherencias en cuanto a cómo debe ser el hombre de nuestros sueños, he citado sólo las más comunes. Pero, ahora podemos ver que hasta éste momento de simple y puro análisis no nos hemos visto precisadas a perder nuestro tiempo y peor aún a hacerle perder su tiempo a alguien más.

Si se dan cuenta ni siquiera he hablado de cuestiones sexuales, ¿Porqué?, porque contrario a lo que la mayoría piensa, ese es uno de los factores secundarios en cuanto al éxito de una relación, ¿de qué me sirve que sea el mejor sexo del mundo si no tenemos nada en común?, de nada, al final del día eso no trasciende, cuántos no hemos tenido excelentes parejas sexuales que forman parte de nuestro pasado, ¿porqué? Porque no había nada que consolidara la relación. La lógica debe ser nuestra aliada en este caso, si una pareja que no tiene nada en común tiene muy buen sexo, ¿cuánto más una pareja con miles de afinidades culturales, intelectuales, y emocionales? Démosle una oportunidad a la lógica y guardemos nuestra calentura para otra ocasión.



Ahora bien, ha llegado la hora de darnos un clavado en el mundo, si ya tenemos en claro quién somos, es hora de ver a los demás. Se trata de nuestra vida y de nuestros cuerpos, no estamos aquí para hacer favores a nadie, tenemos derecho a encontrar lo que queremos. Empecemos a checar a uno que otro hombre en cuestión y en vez de ver, observemos, en vez de oir, escuchemos, analicemos sus comportamientos, hagamos preguntas no sobre la cantidad de dinero que trae en su billetera, sino en sus hábitos, es importante preguntarle sus gustos, pero imprescindible preguntarle sus creencias, la relación con su familia, su forma de ver la vida, Dios, el país, etc, escucharle de manera analítica desmenuzando todas y cada una de sus palabras, expresiones y muecas.

En ocasiones los gustos que parecieran más insignificantes pueden ser factor importante en la personalidad y comportamiento. Dando mi ejemplo estrictamente personal, no creo pasarla del todo bien en un derbi español de fútbol (Barsa-Madrid) si mi pareja le va al Real Madrid, y es que mi afición a mi equipo representa mucho más que el simple gusto por la camiseta, siendo así, ¿Con quién celebraré la victoria o lloraré la derrota?, o por ejemplo, salí alguna vez con alguien que idolatraba a Emiliano Zapata, y quien me conoce bien sabe perfectamente mi opinión sobre ese personaje, no les cuento las agarradas de greña (innecesarias) que nos dábamos.


Aunque banales, muchas veces esas pequeñas cosas hacen la diferencia entre el caos y la armonía. Hay que ser devotos de la coincidencia y dejar a un lado las mieles agridulces de las diferencias irreconciliables. Aunque la palabra nos suene "nazi", hay que saber separar un individuo de otro, y no tiene nada de malo. Hay que perder el miedo a quedarnos solas sólo porque somos selectivas, al fin y al cabo, si de padecer se trata, creo que es peor conformarse con “lo que caiga” y engendrar hijos de ese sujeto, en vez de darnos nuestro tiempo para realmente encontrar a quien mejor se acople y con quien podamos acoplarnos, si es que tenemos la intención de hacer vida en pareja.


También, como mujeres, ha llegado la hora de responsabilizarnos de la clase de pesonas de las que nos rodeamos, muchísimas veces escucho, y confieso, que he participado en quejarme de los malos tratos masculinos, como si yo fuera la víctima, y sí lo fuí, pero no del hombre, sino de mi ignorancia, de no darme cuenta que yo tengo el poder de decidir con quién me relaciono, es ahí cuando descubrí la enorme responsabilidad que implica el conocer a la gente, y ponerme o no a merced de situaciones que resultasen adversas.

Así que antes que nada, el "sapo" debe pasar un proceso de depuración, análisis, observación y conciliación para siquiera decidir besarlo y mucho menos acostarse con él, y que por favor las voces que nos rodean ya no resuenen dentro de nosotros, porque no es que tengamos "miedo" de enamorarnos, ni de que seamos cerradas, sino que estamos ejerciendo el poder de conocer y controlar lo que queremos en nuestra vida, ¿Cuántos de nosotros nos metemos un alimento a la boca sin antes saber qué es? ¡Muy pocos!, casi nadie se mete a la boca algo cuyo contenido ignora, asimismo debe de ser con las parejas, de esa forma, el fracaso es menos probable que si vamos besando sapos a lo menso.