jueves, 4 de febrero de 2016

La visita del Papa Francisco








De cara a la inminente llegada del Papa Francisco a tierras mexicanas, nunca faltan los inconformes. No me mal entiendan, la inconformidad, suele ser un sentimiento sano, es más, sin esta no se llega a la evolución. Pero la inconformidad que está basada en la falta de análisis y en el acarreo, ese no saber por qué estoy en contra sino sólo estar en contra porque mis amigos lo están, suele ser demasiado infortunada y sobre todo peligrosa.


La información y la cabeza fría son las primeras que deben hacer acto de aparición antes de que alguien nos quiera lavar el coco. Me gustaría citar la queja número uno y la principal que todos, incluídos pseudo católicos andan canturreando de un lado a otro.


El dinero que se va a gastar el país en traerlo.


Me gustaría que en vez de estar repitiendo esto como grabadoras, realmente demostraran con fuentes y documentos, exáctamente en donde se están basando de que, en efecto, la venida del Papa Francisco será en totalidad pagada con los impuestos de la gente.


Lo principal es recordar que somos un Estado Laico, es decir, que el gobierno no auspicia ni mucho menos mezcla a ninguna religión en sus decisiones ni remotamente compromete los bienes del país en instituciones religiosas. (A menos que obtenga un beneficio a la patria).

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) está haciendo una colecta para financiar la estancia del pontífice en nuestro país. Pueden ver la fuente aquí. ¿Acaso antes de quejarse sabían esto?, apuesto que mucho no.

Ahora bien, estados como Michoacán, se han comprometido a financiar la estadía del Papa Francisco cuando visite este estado como un gesto de “cortesía”. Sí, será el dinero del pueblo, pero la otra cara de la moneda es que la derrama económica en la industria hotelera, restaurantera, etc se anticipa que será superior a todo gasto que pueda provocar la visita de Su Santidad, o sea, es una inversión, que pagará y con creces. Se paga con impuestos, pero las arcas del estado se llenarán al triple. En economía básica, no hay cortesía que se otorgue sin saber que el beneficio que provocará será igual o superior.


Acaso por trabajar en la industria turística soy más sensible a este tema, la gente que no vive del turismo, no tiene la más remota idea de lo importante que es y cómo tantas familias mexicanas nos beneficiamos de ella. La visita del Papa Francisco es una bendición espiritual para el pueblo católico y económica para los que vivimos de la industria turística. (No olvidemos que no solo mexicanos verán al Papa, tendremos visitants de Estados Unidos, Canada y Latinoamérica, que aprovecharán a conocer ciudades y pueblos maravillosos de nuestro país).


¿Hay algo de lo dicho anteriormente que sea en detrimento de nuestro bienestar como país?


Yo no veo el daño, sino el beneficio, sobre todo económico, así como diplomático. La visita es dirigida a gente católica devota (ya que los pseudo católicos son los que más se están quejando), los ateos, protestantes, judíos, etc, estamos exentos de encontrarle el sentido que el pueblo católico le da. Como mexicanos a grandes rasgos, podemos ver el beneficio económico que nos traerá un evento de esta magnitud.

Toda esta ola de quejas parece que no ocurriría si la visita se tratara de cualquier otra persona, pero al tratarse del representante de la Iglesia católica, protestan porque sí, por aleccionamiento, sin razonar, si no eres católico, no te incumbe el motivo, sino el beneficio, y ahí está, es económico.


No está mal ser un inconforme, no está mal estar en desacuerdo, lo que está mal es no analizar antes de protestar.


Gabriela Amezcua
2016