jueves, 7 de abril de 2016

"Elige una carrera, una familia.." A veinte años de Trainspotting






2016, es ese año raro que nos da la impresión de que fue hace apenas diez años que eran los noventas. ¡Pero No! fueron hace 20 años y la edad le pegó a Trainspotting.

Basada en la obra original de Irvine Welsh con el mismo nombre, Trainspotting fue la película pesada de mi juventud.

Resulta que Cinemex que es muy entusiasta de pasar clásicos en la pantalla grande, nos trajo Trainspotting conmemorando veinte años de su lanzamiento. Decidí ir a la función en miércoles a las 10 de la noche.

Hace veinte años yo era una adolescente, no me fijaba en detalles sólo en lo obvio. Lo primero que me salta a la vista es la impresionante dirección de Danny Boyle, sobre esta historia de jóvenes escoceses de clase trabajadora, que símplemente no encuentran sentido en luchar y vivir las aspiraciones propias de su nivel socio económico, la casa, el auto, la familia, los pasatiempos, etc, todo sucediendo en el escenario gris de Edimburgo. El enfoque es más depresivo, y lleno de desánimo ya que, existía la inconformidad mas no la motivación, sólo existían las ganas de olvidar.


Muchos detalles de la película no habían sido notados por mí hasta que crecí un poco en cultura y edad. Por ejemplo, no tenía idea de cómo comprender los diálogos de Sick Boy (Jonny Lee Miller) sobre las películas de James Bond protagonizadas por Sean Connery, ahora que las he visto y conozco esas películas, puedo comprender un poco mejor, y vamos, hace veinte años no contábamos con google para enterarnos.

Esta fue la primera película que ví de Ewan McGregor, y veinte años después sigue siendo la que más me gusta de él, creo que en ninguna película ha vuelto a ser tan atrevido, real, y crudo como lo fue en esta.

Ver Trainspotting fue viajar a los noventas, a la época en la que no se nos abría aún el mundo con el internet, a ese tiempo en el que la vida era esa que sucedía en nuestro entorno y lo que pasaba en la televisión. Nuestros vicios actuales son distintos, somos esclavos de las redes sociales y seguimos sin caminar al aire libre, tal como lo propone Tommy (Kevin McKidd) en la película.

Trainspotting es una joya de lo cruda que es la falta de sentido, lo honesto que es reconocer que todo eso que nos hace levantarnos por las mañanas no es más que una inercia, que en el fondo nada tiene trascendencia, y sin embargo, aspiramos a todo eso para no volvernos locos.

Antes no lo entendía así, tal vez lo sentía, cuando era jovencita tenía ese mismo sentimiento de vacío, de no saber para qué demonios es todo eso. Me sentía como Mark Renton (Ewan McGregor), rodeada por los muertos que están vivos, como cualquier adolescente creo yo, sólo que a mí sí se me cerraba el mundo, más viviendo en un pueblo como Cancún.

¿Será que todos pasamos por esto?, o ¿Todos tenemos claro que nuestra vida se resume a las cosas que por inercia debemos tener según nuestro contexto socio económico.

Trainspotting, más allá de ser una película de adicción a las drogas, es un testimonio de la época, de esas edades de juventud e inconformidad, de esa rebeldía de seguir la línea trazada por la sociedad.

Hace veinte años no sabía hablar inglés, veinte años después, sigo sin entenderle al acento imposible de Francis Begbie (Robert Carlyle), y me sigo tapando los ojos en las escenas violentas, me sigue conmoviendo la muerte de la bebita, lo insulso e ingenuo que a veces es Spud y me pilla más la gravedad de que Renton tuviera relaciones con Diane (Kelly McDonald) siendo ella tan joven.

Y el soundtrack exquisito, que nos quedó como legado, que al día de hoy es uno de los favoritos en mi iPod. Una mezcla deliciosa de Iggy Pop, Lou Reed y música electrónica europea. Un soundtrack que abraza la nostalgia y a la vez la añoranza por el futuro.

Trainspotting es la película de nuestra juventud, que aunque no nos drogábamos nos sentimos totalmente identificados con ella.




Gabriela Amezcua 2016