viernes, 23 de septiembre de 2016

Lady Coralina y la Non Santa Inquisición del siglo XXI




Hoy tengo muchos pensamientos con respecto a esta ola viral tan tremenda que se suscitó con la reciente historia de una muchacha llamada Emma Alicia Paz Ayala, alias "Lady Coralina", y sobre cómo las redes sociales se han convertido en una pesadilla para ella.

No justificaré ni juzgaré ningún acto de lo grabado, ni de lo hecho, solo me pregunto, ¿En serio nos incumbe?

A esta joven, la grabaron besándose con un tipo que no era su prometido, con unas copas encima, y en plena despedida de soltera en un club de playa en Playa del Carmen, Quintana Roo llamado "Coralina" (de ahí el nombre). El video fue subido a las redes sociales, por quién sabe quién de las supuestas amigas de Emma Alicia, y se hizo viral, pues el morbo y la ociosidad de la gente son sorprendentes.

De "puta", no la bajaron nuestros ya conocidos trolles de las redes sociales, y damas de distintas edades, posiciones sociales y morales diversas condenaron su conducta. Una vez más me pregunto ¿Nos incumbe?, No, no nos incumbe nada.

Se corrió la voz de que su prometido canceló la boda como resultado de lo que vió en esos videos, y ahí se viene toda la ola de golpes de pecho, tratándola como infiel, puta y zorra... ¿Nos incumbe?... de nuevo la respuesta es NO.

Aquí no vamos a hablar de los problemas personales de dos personas como cualquiera, vamos a hablar sobre cómo las redes sociales nos tienen, tal como lo dice su nombre, presos en sus redes.

Estamos volviendo a los tiempos de la Inquisición, o más bien, de la Inquisición como nos la vendieron históricamente:

  • Ojos en todas partes
  • Gente que juzga con mucha moral pero en sus actos carece de ella
  • Poca o nula empatía
  • Ejecuciones virtuales públicas
Estamos viviendo los tiempos en los que no se pueden cometer errores porque aparecerán olas humanas de gente que ve la paja en el ojo ajeno y se encargará de castigar y destruir a quien no actúe de forma honorable, según sus estándares, obviamente, ignorando la gran viga en su propio ojo.

¿Y qué hay de las despedidas de solteros de los hombres?, por tradición estas incluyen prostitutas, bailarinas que se desnudan y se sientan en sus regazos, ¿eso acaso no es ser infieles también?, y habrá quien diga, ¡aaah!, es que nadie toma videos, ¿eso cambia las cosas?, no, porque la acción es la misma.

La maýoría de mujeres comprometidas van al altar con cuernos tan grandes que les ladean la cabeza porque su prometido tuvo su despedida de soltero en un prostíbulo, o incluso tuvo sexo con una desconocida o una ex novia, pero nadie condena eso, ¿Por qué?

Nuestros códigos morales son y siempre han sido crueles, las redes sociales sirven para humillar a los que no se pueden defender, a tachar de "puta" a una mujer, pero nadie dice nada si el hombre hace exactamente lo mismo.

Lo peor de todo, es la disposición a herir a los demás. El problema no es el video, no es que sus supuestas amigas lo subieran a las redes, sino el hecho de que no faltó quien lo viralizó y tuvo la mala disposición de perjudicar a esa muchacha, el problema está en cada persona que juzgó la paja en el ojo ajeno sin ver que también puede cometer errores. Cada persona que compartió, se burló y provocó que esta historia se convirtiera en el chisme de la semana, forma parte de la non santa inquisición del siglo XXI.

Y no se trata de justificar los malos actos, sino que nadie es perfecto, y en cualquier momento, al primer error que cualquiera de nosotros cometa en la vida, habrá una ola de gente dispuesta a destruirnos, y apedrearnos como a María Magdalena...  ¿Preocupante verdad?



Gabriela Amezcua 2016